Poéticas del micropaisaje


¡Fielmente, toda la naturaleza! ¿Cómo reducir la Naturaleza a los límites del arte, siendo infinito su menor detalle?
Fiedrich Nietzsche, Die Fröhliche Wissenschaft. 1895
Cualquier aspecto de la naturaleza, a condición de que sea profundamente sentido, puede constituir un tema para el arte.
Caspar David Fiedrich

Todo comienza caminando, como todo comenzó, en el deseo inconsciente de entender lo que nos rodea, de dar sentido al entorno, de darnos sentido. Decía Robert Louis Stevenson(1) que hay muchas maneras de observar y disfrutar de un paisaje, pero que en una caminata, el paisaje es bastante accesorio, ya que el caminante no pasea en busca de lo pintoresco, sino de ciertos agradables estados de ánimo.
En origen, el acto de caminar y atravesar espacios surgía de la necesidad de encontrar alimentos y entornos propicios para la supervivencia. Sin embargo, una vez satisfechas las exigencias primarias, el hecho de andar se convirtió en una acción simbólica que permitió que el hombre habitara el mundo. [...] Andar es un arte que contiene en su seno el menhir, la escultura, la arquitectura y el paisaje. A partir de ese simple acto se han desarrollado las más importantes relaciones que el hombre ha establecido con el territorio.(2)
Es en ese ejercicio simbólico de aproximación y aprehensión del entorno donde debemos hacer hincapié en el micro-paisaje, dimensión real de la identidad natural, para poder así, entender la totalidad del paisaje a través de las relaciones sinérgicas de sus partes.(3) En el transcurso de la caminata vamos analizando los detalles en un ejercicio de selección y recolección primitiva, un intento sensible de recuperar lo muerto, lo desestimado, que una vez formó parte de un todo vivo. Estos elementos, a priori inútiles, según la concepción utilitarista, entran ahora en el saco de lo útil, de aquello que posee un valor esencial ajeno a todo vínculo práctico y comercial.(4) Eliminamos las anteriores relaciones con los elementos de su entorno y otorgamos nuevos significados en un acto de apropiación, descontextualización y creación de nuevos fines.
Ramas, piedras, palos, hojas, espigas... cobran una nueva vida, un nuevo sentido en el campo de acción y construcción de la realidad. Un fragmento de rama se transforma en un recurso primigenio de extensión de nuestro brazo, de prolongación de nuestra acción. [...] el tosco palo [...], pese a su obviedad, pese al carácter humilde de su presencia, pese a su cotidianeidad, ya perdida pero todavía evidente, pese a su separación con otras herramientas más sofisticadas del oficio, es básicamente el elemento fundamental de la acción desencadenante de ese distanciamiento que se produce en el artificio de prolongación de nuestro brazo. Resume el hecho básico y esencial del proceso de instrumentalización de nuestras acciones.(5) Será a través de estas acciones, gestos y movimientos, que tratemos de reconstruir ese esfuerzo primario del pensamiento de explicar el mundo como un proceso de creación de sentido. El dibujo se establece siempre como la fijación de un gesto que concreta una estructura, por lo que enlaza con todas las actividades primordiales de expresión y construcción vinculadas al conocimiento, a la descripción de las ideas, las cosas y los fenómenos de interpretación basados en la explicación de su sentido por medio de sus configuraciones.(6)
El dibujo fija, así, un pensamiento. Es un pensamiento convertido en objetivación. Y la primigenia herramienta de dibujo se configura como una extensión del pensamiento. Debemos ser conscientes de la relación entre pensamiento y lenguaje como ejes principales en la construcción de realidades. El lenguaje formaliza el pensar en la utopía de recubrir el pensamiento, de dar significado al entorno. Existe una continuidad entre nuestra expresión alfabética y la de aquellos que describían el planeta hace siglos a través de la representación gráfica de lo que los rodeaba.(7) Los elementos del lenguaje son unidades arbitrarias que limitan el pensamiento cuando estamos sometidos a las reglas de la lengua para su expresión. Estas reglas son conocidas por los participantes en el acto comunicativo configurando un código común; en palabras de Borges, todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten(8). El dibujo como lenguaje escapa a esas limitaciones rompiendo reglas y eliminando estructuras, aferrándose a la libertad formal, de actuación y ordenación, pero genera nuevas limitaciones en el hecho mismo de manejar códigos no siempre compartidos.
El trozo de madera, toscamente manipulado en un proceso de ensamblaje y yuxtaposición de elementos, cataliza parcialmente la fijación del pensamiento. Sumado al acto voluntario que el cerebro envía a la mano, la herramienta aporta un contenido desconocido, dada su naturaleza, en el proceso de materialización de las ideas. Existe un porcentaje de incertidumbre en los procesos de dibujo debido a cierto comportamiento autónomo de la herramienta. Los dibujos pueden describirse como modelos para una concepción mental a la que se «da cuerpo» a través del dibujo. Tanto dibujos como piezas deben perfeccionarse sólo hasta el punto donde la idea y el «cuerpo» que se le da se hacen lo bastante claros para una comprensión precisa y adecuada.[...] Cada trabajo individual aparece, por una parte, como la idea visual y su «cuerpo» físico, sugiriendo «Así es como es, o así es como puedo mostrarlo», pero por otra parte es también un intento serio e inevitablemente cómico de alcanzar un conjunto remoto de relaciones totales.(9)
Sirva este trabajo como homenaje a la barra de carbón, al lápiz, al pincel, a la piedra que raya...como parte fundamental del engranaje de configuración de realidades, a veces conflictivas en una lucha continua por exceder los límites del dibujo y ubicarse en el infinito campo de las ideas que dan sentido a la percepción de nuestro entorno.
Rodrigo Díaz Núñez
Herramientas de dibujo realizadas a partir de elementos de la naturaleza (madera de deriva, ramas, restos de posidonia oceánica, cañas, espigas, ...), cuerdas y porcelana.
Gracias a Qerameis Cerámica y Abel Martínez por la importante ayuda.

Notas
1. Robert Louis Stevenson, Caminatas, en: Caminar, William Hazlitt, Robert Louis Stevenson. Nórdica Libros, Madrid, 2015.
2. Francesco Careri, Walkscapes. El andar como práctica estética.Gustavo Gili, barcelona, 2014.
3. Aristóteles, Metafísica. Editorial Gredos, Madrid, 1998. El todo es más que la suma de sus partes. Este planteamiento holístico se fundamenta en la manera de ver las cosas en su conjunto, en su complejidad. En lugar de analizar sus partes por separado, analiza las interacciones, particularidades y procesos de dichas partes en una lectura total.
4. Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil. Manifiesto. Acantilado, Barcelona, 2013.
5. Juan José Gómez Molina (coord), Máquinas y herramientas de dibujo. Cátedra, Madrid, 2002.
6. Juan José Gómez Molina (coord), Las lecciones del dibujo. Cátedra, Madrid, 2006.
7. Juan José López de la Cruz, José Manuel López-Peláez, El dibujo del mundo. Sverre Fehn.  Ediciones Lampreave, Madrid, 2014.
8. Jorge Luis Borges, El Aleph. Alianza Editorial, Madrid, 1971.
9. Bruce Nauman, para la exposición Drawing & Graphics, en el Boysman-Van Beuningen Museum de Rotterdam, 1991, en: Juan José Gómez Molina (coord), Las lecciones del dibujo. Cátedra, Madrid, 2002.